Dolor de cabeza frecuente, mareos, cansancio o palpitaciones pueden ser señales de alerta, aunque muchas veces la hipertensión arterial no presenta síntomas. Reducir el consumo de sal, evitar el tabaco, controlar el estrés, realizar actividad física y hacerse controles médicos periódicos son algunas de las claves para prevenir una enfermedad que puede derivar en infartos, ACV y complicaciones renales.

La hipertensión arterial ocurre cuando la fuerza con la que circula la sangre dentro de las arterias se mantiene elevada durante mucho tiempo. Aunque suele asociarse a personas mayores, puede aparecer a cualquier edad y muchas veces avanza en silencio. Por eso, los especialistas insisten en que controlar la presión regularmente puede marcar la diferencia entre detectar un problema a tiempo o llegar tarde.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran el sedentarismo, el sobrepeso, el consumo excesivo de sal y alcohol, el tabaquismo, el estrés y los antecedentes familiares. También influyen los hábitos cotidianos: dormir mal, comer apurado, vivir bajo tensión constante o no realizar actividad física. La buena noticia es que gran parte de estos factores pueden modificarse con pequeñas decisiones diarias que impactan directamente en la salud del corazón y de todo el organismo.

El tratamiento no solo incluye medicación cuando es necesaria. También implica incorporar hábitos saludables sostenidos en el tiempo: alimentación equilibrada, caminatas, hidratación, controles periódicos y acompañamiento médico.

Cuando la hipertensión no se controla, puede generar complicaciones graves como accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca, daño renal o pérdida de visión. En esos casos, la rehabilitación y el seguimiento profesional son fundamentales para recuperar calidad de vida y evitar nuevas complicaciones.

En este contexto, el Ministerio de Salud de Jujuy fortalece las acciones de promoción y prevención en hospitales, CAPS y puestos de salud de toda la provincia mediante controles gratuitos de presión arterial, detección de factores de riesgo, consejería sobre hábitos saludables y seguimiento integral de pacientes con enfermedades cardiovasculares.

Además, los equipos de salud realizan acompañamiento y rehabilitación para personas que atravesaron ACV, infartos u otras patologías asociadas, promoviendo una atención cercana, accesible y continua para toda la comunidad.